Wednesday, January 21, 2026

La habitación vacía


En mi viven muchas habitaciones, pero una en especial llama mi atención estos días. 

En ocasiones intento, tímidamente abrir su puerta. Nunca sé con qué me sorprenda. Usualmente se siente vacía, y me entristece. Abro lentamente la puerta con temor, quizás con expectativa, y hasta esperanza, de que al abrirla me introduzca en el mundo que un día conocí allí: Un mundo lleno de amor, risas y esperanza. Pero no. En estos días cuando abro la puerta siento vacío. Un vacío extenso porque los muebles que un día la engalanaban ya no están. Extenso porque las decoraciones de las paredes fueron removidas, sus lámparas saqueadas y el piso ya no brilla como solía hacerlo, invitándote a que te acurrucaras en una esquina con la suavidad de las mantas y cojines que lo complementaban. Hoy el polvo y la humedad se han apoderado de las paredes y el techo, y ya no destellan el brillo y la luz que un día me regalaron. 

Al entrar contemplo a mi alrededor una escena lúgubre. Sombría, llena de despojos y pedazos rotos de lo que un día se vivió allí. Lentamente entro y cierro la puerta detrás de mí, y camino hasta el centro del espacio. Doy una vuelta en el mismo lugar intentando atisbar un pedazo de algo que no haya sido roto, pero no lo encuentro. Todo quedó destrozado. No me queda otra que llevar mis manos a mi rostro y permitirle a la gravedad que haga lo que mejor sabe hacer: halar hacia el suelo lo que no tiene fuerzas ni energía para mantenerse en pie. De rodillas, con el rostro en el suelo y entre sollozos le pido a Dios que lea mi corazón y me abrace como solo Él sabe hacerlo. La luz del Salmo 42 inunda mis pensamientos: ¿Por qué te abates oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío. 

Pero en otras ocasiones, al entrar, veo como en un espejismo, todo hermoso, bien arreglado, los hermosos muebles bien acomodados en su lugar, la alfombra limpia y suave, las ventanas revestidas con hermosas telas traslúcidas que permiten la luz del sol entrar suavemente a la habitación, y las paredes cubiertas con los más hermosos tapices que reflejan colores brillantes y armonía. Es asombroso como un espacio un día puede parecer destruido y al siguiente completamente ordenado, como si nada hubiese ocurrido. Sin embargo, al acercarme, y tocar las hermosas decoraciones de las paredes, las puertas o las mesas, mi mano traspasa lo que a mi vista parece ser un objeto real. Intento agarrar, sostener o tocar suavemente lo que estoy viendo, pero no es posible. Intento con ambas manos, pero mis manos solo atrapan la nada. Ante la confusión me muevo a otro objeto, y sucede exactamente lo mismo. Atrapo la nada. Lo que mis ojos ven en realidad no existe. Es un truco, una ilusión, un espejismo que intenta hacerme creer que algo existe cuando no es así.

Otros días entro y ya no hay espejismo. La cruda realidad de la destrucción se hace presente y solo me siento al borde de la ventana a contemplar el paisaje. Contemplo con la esperanza de atisbar alguno de los objetos que estuvieron presentes aquí, en esta habitación. Quizás algo está cerca y puedo recuperarlo con un poco de esfuerzo, quién sabe. Quizás alguien devuelva lo que un día tomó prestado. Quizás, por error, se haya escapado alguna manta, algún cojín, alguna silla y quizás pueda traerla de vuelta. Quizás...



I'm becoming

 The Disruptor

I'm the one who will make your brain feel uncomfortable. The one that will rarely answer a question the way it is expected. I'm usually considered the rebel. The one who doesn't know what it is that she's looking for. The lost one. 

I don't conform to what it is expected. I don't mind changing jobs that bore me, or expect more than I can give. I know my limits. I know my chances. And that's exactly why I let so many people down. I'm pretty unpredictable. But I like how it feels to be in my own skin, because I'm becoming...

I have no idea if I will ever land in a job that I'll stick with or if I'll retire from one (which I doubt at this age), but I'm happy with my journey. I'm happy because even though I'm sometimes terrified of the future, I still dare to move forward... in faith. Working hard and expecting the best.



El diseño original


Existe un plano. Ya se decidió cómo dividir el espacio basado en el uso que los habitantes hacen de ese lugar. Ya se pensó en detalle cómo se ubicarían los muebles para hacer del espacio lo más funcional posible tomando en cuenta las necesidades de sus integrantes. Sin embargo, el plano queda engavetado. Se decide que algún día será bueno completarlo, pero ahora nos faltan los recursos para implementarlo. Así que pasa el tiempo y las necesidades siguen presentes. Es entonces cuando resolvemos con lo que tenemos al momento. Se compran accesorios para mejorar el espacio y hacerlo más funcional porque la verdad es que se está convirtiendo en un caos. Pero luego nos acordamos de aquel plano original que consideraba nuestras necesidades (que siguen siendo las mismas). Así que lo desempolvamos y en lugar de gastar recursos en "resolver", nos volvemos al plano original y hacemos lo que siempre debimos haber hecho.

Todo se junta

Te ha pasado que cuando llega una, llegan dos o más. Lo que sea: una enfermedad, una cosa que hacer, un favor de un amigo, el arreglo de la nevera, del carro.... Es como que las dificultades no llegan solas. Usualmente traen compañía. Y parece que no puedes con todo. Pero de alguna manera llegas al otro lado y no sabes como, pero sobrevives. Y después ya no sabes en qué invertiste tanto tiempo. 

Esto también pasará

El jueves me tocó llevar a Paula al shopping para encontrarse con sus amigos. Era una de esas aventuras donde los chicos janguean sin sus padres, pues porque ya son grandes. Así que me tocó llevarme a mí misma por algunas diligencias pendientes en el mall. Ya para la hora del almuerzo, me senté en una mesita de dos sillas cerca de un puesto de café. Como estoy sola, una ancianita se me acerca y me pregunta si puede ocupar la silla vacía por un momento. La verdad es que la vi cargada de paquetes y los espacios al mediodía en plena Navidad son escasos, por lo que accedí a su petición y comenzamos a hablar. Con toda confianza me dejó su cartera y $5 sobre la mesa en lo que se compraba un café con un bizcochito de zanahoria. Me parece que se coló en la fila del puesto pues la señora de la fila me miraba con cara enojada, como quien dice: "mira, tu abuelita se está colando", y pienso así porque a pesar de la larga fila la vi muy pronto en el mostrador poniendo su orden. Pero claro, todo puede ser producto de mi imaginación y quizás, realmente hizo la fila. Quién sabe. Finalmente se sentó conmigo con su almuerzo y me preguntó: "¿a ti te gusta la Navidad?". "Sí, me gusta." -le respondí. Y ella me dijo: "Pues a mi no." Su tono de tristeza reflejaba una angustia que, por alguna razón, se enmarcaba en su rostro. Me dijo que la angustia de comprar regalos la molestaba, y que aunque compartía estos días con sus hijos y sus nietos, recordaba a sus padres, a sus hermanas que ya no están con ella y eso la hacía sentir triste. Que aunque han pasado muchos años de su partida, aún les recuerda y le da tristeza. Yo, como de costumbre, no sabía qué decir. Es de esos momentos en que siento que si abro la boca no voy a ser de consuelo, sino todo lo contrario. Así que decidí escucharla y reflexionar en sus palabras. Seguimos hablando de otros temas más triviales y menos profundos y, al rato, me despedí con una sonrisa, muy feliz de haber tenido un encuentro con la ancianita del mall

Nunca digas que los tiempos antiguos fueron mejores que estos porque no hablarás de esto con sabiduría, más o menos algo así dijo el rey Salomón. Y me parece que a veces damos las cosas por sentado. El hecho de ser agradecidos nos hace pausar y mirar con atención el momento que estamos viviendo y, lo más importante, saber que no durará para siempre. Todo cambia. Los hijos crecen, la familia se separa, llegan nuevos amigos, nacen nietos... y cada momento tiene su aire especial. Su alegría. Y es importante pausar, reconocerlo y agradecerlo porque esto también pasará.